Deuda técnica paralizante.
Cualquier cambio rompe algo. El tiempo entre hypothesis y experimento se alarga. Innovación congelada.
Servicio · Prototipo → Producto
Tu MVP validó el problema. La arquitectura ya no aguanta el crecimiento, o el equipo que lo construyó se fue. Lo auditamos, lo reescribimos por partes y lo dejamos en producción sin perder el alma original. Mismo producto, cimientos sólidos, equipo interno capaz de operar sin nosotros.
Cualquier cambio rompe algo. El tiempo entre hypothesis y experimento se alarga. Innovación congelada.
Los ingenieros que construyeron el MVP se marcharon. Nadie entiende las decisiones pasadas. Documentación inexistente.
El tráfico crece, el sistema empieza a caerse los viernes a las 5. El equipo actual apaga fuegos en vez de construir.
No reescribimos todo (ese error cuesta startups enteras). Identificamos los 3-5 cuellos de botella reales, los arreglamos sin tocar el resto, dejamos monitoring instalado.
Análisis técnico profundo: arquitectura, base de datos, infraestructura, seguridad, coste. Output: informe con prioridades y riesgos.
Backlog priorizado por impacto. Decisión: qué refactorizar, qué reescribir, qué dejar. Presupuesto cerrado por fase.
Cambios acotados con tests antes de tocar nada. Sin downtime. El usuario final no nota el rediseño interno.
Instalamos observabilidad (errores, performance, coste). Formamos al equipo interno. Quedamos como backup los primeros 3 meses.
Informe completo con hallazgos, riesgos, estimación de coste de no actuar. Útil por sí mismo aunque no sigas con nosotros.
Lista accionable de cambios con impacto esperado y coste. Tu CTO puede ejecutarla incluso sin nosotros.
Los cuellos de botella críticos, resueltos. Cobertura de tests > 70% en áreas críticas.
Datadog, Grafana o similar configurado. Alertas definidas con criterio, no spam.
Decisiones técnicas (ADRs), diagramas de sistema, runbook de incidentes. Tu siguiente ingeniero no empieza de cero.
Pair programming, sesiones técnicas, review de PRs durante 30-90 días. Quedan operativos.
Muchos MVP mueren justo cuando empiezan a funcionar: llegan los usuarios, llegan los datos y la arquitectura que se montó deprisa empieza a crujir. La buena noticia es que escalar casi nunca significa empezar de cero. Esta es la guía sin humo de cómo hacerlo por fases.
Un MVP en semanas, una app interna en meses, un SaaS en medio año o más. La pregunta "¿para cuándo lo tengo?" tiene respuestas honestas si entiendes qué mueve el calendario. Estos son los plazos reales de un software a medida y los factores que de verdad los alargan o los acortan.
El Excel no falla de golpe: se queda pequeño poco a poco. Errores por copia-pega, "la versión buena", info en la cabeza de una persona, horas repetidas cada semana. Estas son las señales concretas de que toca dar el salto a software a medida, y cuándo aún no compensa.
Depende del tamaño del código, número de servicios y nivel de deuda técnica visible. Plazo típico dos semanas. Si continuamos con el refactor o escalado, la auditoría se descuenta de la siguiente fase.
Depende de la complejidad: entre 8 y 20 semanas. Dividido en entregas incrementales cada 2 semanas para no parar el producto en producción.
Solo si es necesario para el escalado. El usuario final no debería notar que cambiamos los cimientos técnicos. Si hay mejoras UX evidentes, las proponemos por separado.
Rara vez. Normalmente un refactor incremental tiene mejor ratio riesgo/retorno. Si aun así es necesario reescribir, lo justificamos con datos y damos plan de migración sin downtime.
Trabajamos con ellos, no contra ellos. Pair programming, transferencia de conocimiento, respeto a las decisiones pasadas que tenían sentido. Salen reforzados del proceso.
Sí, opcional. SLA de soporte post-handoff: respuesta en 4-8 horas laborables, ventanas de deploy, acceso a ingeniero senior. Cancelable con 30 días de aviso.
Cuéntanos qué cuesta más de lo que debería. Te respondemos con un plan concreto, plazos realistas y un sí o un no claro.
contacto@plantekia.com