Requisitos de reunión.
Se construye lo que se dijo en una sala, no lo que ocurre en la operación.
IA por fase de producto · Descubrimiento
La mitad de los proyectos fracasan porque resuelven el problema equivocado. Empezamos midiendo qué cuesta hoy el problema y decidiendo si el software es la respuesta. A veces no lo es, y lo decimos.
Se construye lo que se dijo en una sala, no lo que ocurre en la operación.
Sin límite claro, el proyecto crece hasta que se queda sin presupuesto.
Si no sabes qué cuesta hoy, no puedes saber si la solución sale a cuenta.
Dos o tres semanas. Sale con decisión tomada, alcance cerrado y presupuesto, aunque la decisión sea no hacerlo.
Cómo funciona hoy, dónde se rompe y quién lo sostiene. Observado, no supuesto.
Horas, errores y oportunidades perdidas, en euros. La base para decidir.
Qué entra, qué no entra y cómo se construye. Con presupuesto cerrado.
Si un cambio de proceso o una herramienta existente lo resuelven, esa es la recomendación.
Funcionalidad, límites, riesgos y criterios de aceptación.
Precio y plazo por fase, sin horas abiertas.
Qué se construye primero y por qué ese antes que el resto.
Aquí el caso propio es el método, no un producto: los seis que están en producción empezaron por esta fase, y uno de sus resultados posibles fue no construir. ADG salió de medir cuánto costaba a una administración no saber su madurez digital; Eco-Impacto, de que los datos de los sensores existían y nadie los miraba. Medir el coste del problema antes de escribir código es lo que evita construir la cosa equivocada muy bien.
Horas de la gente que hoy lo sostiene a mano, errores que se pagan y oportunidades que se pierden. Sin ese número no hay forma de saber si el software sale a cuenta.
Convierte la intuición en una decisión de inversión.
Entrevistamos a quien opera y seguimos un caso de punta a punta. Casi siempre aparecen dos pasos que nadie sabía que existían.
El alcance deja de basarse en lo que se cree que pasa.
Se escribe qué entra, qué no y en qué orden. Lo que no entra se documenta para que no vuelva por la puerta de atrás a mitad de proyecto.
Es lo que impide que el alcance se abra solo.
Si el problema se resuelve cambiando el proceso, comprando una herramienta que ya existe o no haciendo nada, lo decimos. Cobrar por construir lo innecesario es fácil y sale caro a los dos.
Vale más un no a tiempo que un proyecto entero.
La industria se ha enamorado del "AI-first". Pero el cuello de botella real de la adopción nunca fue tecnológico: es la ausencia de una forma de pensar los procesos. Una reflexión sobre la disciplina que debería venir antes de tocar la IA.
¿Por dónde empezar a implementar IA? La mayoría responde con una corazonada. Pero decidir dónde entra la IA es un problema cuantificable: tiene variables, fórmulas y un resultado ordenable. Este artículo es ese modelo, con un caso resuelto paso a paso.
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Cuéntanos qué cuesta más de lo que debería. Te respondemos con un plan concreto, plazos realistas y un sí o un no claro.
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